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El ancestro que no esperábamos: cómo las arqueas de Asgard reescriben nuestra historia biológica

Origen de los eucariotas, arqueas de Asgard y el rediseño del Árbol de la Vida

¿De dónde venimos realmente? Durante décadas, la respuesta parecía clara: el árbol de la vida se dividía en tres dominios independientes. Sin embargo, en el último decenio, un hallazgo en los sedimentos más remotos del océano ha comenzado a cuestionar esta visión.

Desde las chimeneas hidrotermales de Loki’s Castle en el Atlántico Norte hasta los canales de aguas salobres de Eslovenia, los científicos han encontrado un panteón de microorganismos que podrían guardar el secreto de nuestra existencia. Son las arqueas de Asgard, posiblemente nuestros parientes microscópicos más cercanos y un candidato prometedor para explicar el origen de toda la vida compleja: plantas, animales y seres humanos.

Arqueas de Asgard y el nuevo Árbol de la Vida

1. No somos tres, sino dos: el rediseño del Árbol de la Vida

Tradicionalmente, la biología clasificaba la vida en Bacteria, Archaea y Eukarya. No obstante, el análisis genómico avanzado sugiere un cambio importante hacia un modelo de dos dominios. Según las investigaciones más recientes de instituciones como la Universidad Normal del Este de China, los eucariotas no seríamos un linaje separado, sino que habríamos brotado directamente del tronco de las arqueas.

Este trabajo ha ayudado a refinar interpretaciones previas. Estudios anteriores situaban a los eucariotas junto a las Njordarchaeales, pero análisis recientes indican que aquellos genomas eran quiméricos —mezclas accidentales de ADN de Asgard y arqueas TACK—. Al resolver estos problemas metodológicos, los datos más recientes sugieren que somos, específicamente, un clado hermano de las Heimdallarchaeia. Como reflexiona el geobiólogo Daniel Mills, de la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf:

«Si los eucariotas nunca se hubieran originado, no estaríamos aquí. Solo habría capas viscosas de bacterias y arqueas por todas partes».

Nota importante: Aunque estos hallazgos son fascinantes, la comunidad científica continúa debatiendo si mantener la clasificación de tres dominios por razones prácticas o adoptar el modelo de dos dominios. Ambos sistemas tienen mérito dependiendo de qué aspectos evolutivos queramos enfatizar.

El origen de la célula eucariota y la endosimbiosis

2. Un abrazo eterno: el origen de nuestras células mediante “tentáculos”

Una de las hipótesis más intrigantes sobre el origen de las células eucariotas propone que la visión clásica de la fagocitosis —una célula engullendo a otra para formar la mitocondria— podría no ser exacta. El modelo sintrófico, basado en el estudio de Candidatus Promethearchaeum syntrophicum, sugiere que estos ancestros no poseían “bocas”, sino protuberancias ramificadas o “tentáculos”.

Este “abrazo” físico habría tenido una motivación química profunda según la Hipótesis del Hidrógeno. El hospedador (la arquea de Asgard) dependía metabólicamente del hidrógeno producido por una bacteria (la futura mitocondria). Para asegurar su alimento, la arquea habría rodeado a la bacteria con sus apéndices en una relación de dependencia mutua que culminó en la fusión. Sobre este posible proceso, el profesor Martin Pilhofer del ETH Zurich señala:

«Este notable citoesqueleto probablemente estuvo al principio de este desarrollo. Pudo haber permitido a las arqueas de Asgard formar apéndices para interactuar con una bacteria, capturarla y finalmente envolverla».

Vale mencionar que existen otras hipótesis sobre cómo ocurrió esta transición crucial, incluyendo modelos de fusión directa de membranas y variaciones sobre el orden en que se adquirieron diferentes características eucariotas. La investigación continúa evaluando cuál de estos escenarios se ajusta mejor a la evidencia disponible.

El citoesqueleto antes de los eucariotas

3. El esqueleto oculto: proteínas que creíamos exclusivas de los eucariotas

Uno de los hallazgos más sorprendentes es la presencia de actina y tubulina en las Asgard. Antes se creía que estas proteínas, fundamentales para el citoesqueleto, eran exclusivas de los eucariotas. La Lokiactina forma filamentos que sirven como andamiaje celular, mientras que investigadores del ETH Zurich han identificado microtúbulos compuestos por tubulina que, aunque más pequeños que los nuestros, crecen de forma direccional para el transporte interno.

Estas herramientas moleculares representan lo que podríamos llamar una pre-adaptación: las arqueas de Asgard ya tenían la arquitectura necesaria para la complejidad mucho antes de que apareciera el primer eucariota. La sofisticación celular no habría sido una invención tardía, sino una herencia directa de estos ancestros microscópicos.

Del FECA al LECA: el legado de Asgard en nuestra biología

4. La herencia dominante: el paso del FECA al LECA

Los estudios de 2025 y 2026 liderados por Tobiasson y Koonin (NIH) sugieren que la contribución de Asgard sería la columna vertebral de nuestra biología. Para entenderlo, debemos distinguir entre el FECA (First Eukaryotic Common Ancestor), definido por los rasgos de Asgard, y el LECA (Last Eukaryotic Common Ancestor), que ya poseía una mitocondria plenamente integrada.

Aunque heredamos la energía de las Alfaproteobacterias, la mayoría de nuestros sistemas operativos parecen provenir de Asgard. Esto incluye la resolución de un enigma: la paradoja de los lípidos. Aunque nuestras membranas son de tipo bacteriano, los datos sugieren que atravesamos una etapa de “membranas mixtas” durante la transición. Los sistemas clave que habríamos heredado de Asgard incluyen:

  • Procesamiento de información: replicación de ADN y transcripción.
  • Transporte nucleocitoplasmático: el sistema de aduanas del núcleo.
  • Sistema de endomembranas: la red interna de compartimentos celulares.
  • Biosíntesis de glicanos: crítica para la comunicación entre células.

Un debate activo en el campo es si el núcleo eucariota se formó antes o después de la adquisición de las mitocondrias, con evidencia que apoya ambas posibilidades.

Diversidad, ecología y evolución de las arqueas de Asgard

5. De Loki a Heimdall: un panteón en el fondo del mar

La diversidad de este grupo es asombrosa y se extiende por todo el globo: desde la Bahía de Aarhus en Dinamarca hasta estuarios en China y lodos en Eslovenia. Nombradas bajo el panteón nórdico (Lokiarchaeia, Heimdallarchaeia, Hodarchaeales), estas arqueas sugieren que la vida compleja podría no haber sido un accidente improbable.

El ancestro común (LAECA) probablemente surgió incluso antes del Gran Evento de Oxidación, viviendo como un organismo anaerobio dependiente del hidrógeno. Esto indicaría que la evolución hacia la complejidad fue un proceso gradual y metabólicamente coherente, desarrollándose lentamente en los sedimentos inexplorados del planeta.

Es importante mencionar que muchas de estas arqueas aún no han sido cultivadas en laboratorio y son conocidas únicamente a través de sus genomas reconstruidos a partir de muestras ambientales, lo que añade ciertos límites a nuestro conocimiento sobre su biología completa.

Conclusión: las arqueas de Asgard y el origen de la vida compleja

¿Un destino posible en el universo?

Entender a las arqueas de Asgard podría redefinir nuestra búsqueda de vida extraterrestre. Si la transición a la complejidad celular resulta basarse en principios de cooperación mutua (sintropía) y herramientas moleculares que ya existían en microbios relativamente simples, el surgimiento de vida compleja podría ser más probable de lo que pensábamos anteriormente.

Si el camino de Asgard resulta ser tan predecible como sugieren algunos datos actuales, es posible que no estemos solos en nuestra complejidad. Sin embargo, también debemos considerar que esta transición pudo haber sido un evento único o extremadamente raro en la historia de la Tierra —el debate sobre si la evolución eucariota representa un “paso fácil” o “difícil” continúa activo en astrobiología—. Pero mientras miramos a las estrellas, queda una pregunta inquietante en casa: ¿qué otros secretos fundamentales sobre nuestra esencia permanecen aún enterrados en el silencio de los abismos oceánicos?

  • Archibald J. M. (2026). Genomic clues to the origin of eukaryotic cells. Nature, 10.1038/d41586-025-04094-1. Advance online publication. https://doi.org/10.1038/d41586-025-04094-1
  • Hager, K., Luo, Z. H., Montserrat-Diez, M., Ponce-Toledo, R. I., Baur, P., Dahlke, S., Andrei, A. S., Bulzu, P. A., Ghai, R., Urich, T., Glatzel, S., Schleper, C., & Rodrigues-Oliveira, T. (2025). Diversity and environmental distribution of Asgard archaea in shallow saline sediments. Frontiers in microbiology16, 1549128. https://doi.org/10.3389/fmicb.2025.1549128
  • Tobiasson, V., Luo, J., Wolf, Y. I., & Koonin, E. V. (2026). Dominant contribution of Asgard archaea to eukaryogenesis. Nature, 10.1038/s41586-025-09960-6. Advance online publication. https://doi.org/10.1038/s41586-025-09960-6
  • Wollweber, F., Xu, J., Ponce-Toledo, R. I., Marxer, F., Rodrigues-Oliveira, T., Pössnecker, A., Luo, Z. H., Malit, J. J. L., Kokhanovska, A., Wieczorek, M., Schleper, C., & Pilhofer, M. (2025). Microtubules in Asgard archaea. Cell188(9), 2451–2464.e26. https://doi.org/10.1016/j.cell.2025.02.027
  • Zhang, J., Feng, X., Li, M., Liu, Y., Liu, M., Hou, L. J., & Dong, H. P. (2025). Deep origin of eukaryotes outside Heimdallarchaeia within Asgardarchaeota. Nature642(8069), 990–998. https://doi.org/10.1038/s41586-025-08955-7

Sobre el autor

Dr. Jhonatan Romo

Profesor universitario e investigador en el área de ciencias biológicas. Doctor en Genética, con experiencia en biología molecular, genética y divulgación científica basada en evidencia.

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